viernes, 2 de diciembre de 2016

EL ATAQUE FINAL A LA CLASE TRABAJADORA

Entre 2007 y 2008 el mundo occidental vio cómo se cernía sobre él una de las cíclicas crisis del capitalismo. En este caso la financiarización de la economía, es decir, producir dinero “de la nada” a partir del crédito desbocado, permitió la creación de burbujas crediticias en las periferias del sistema capitalista (ya sean dentro de los propios países dando crédito a las familias más necesitadas, en vez de proporcionar servicios básicos sin especular con ellos), y la acumulación de grandes beneficios en el centro (fundamentalmente, los estados ricos de EE.UU, la City de Londres, Alemania occidental y algunos lugares más del centro de Europa). Todo esto estalló cuando lo evidente ocurrió ¿Cómo se iban a pagar estos créditos cuyos intereses crecían cada vez más? ¿Con más créditos? Teníamos ante nosotros una crisis de producción típica donde la mercancía era el crédito. Pero esta vez era hora de culminar un proceso que había comenzado muchos años atrás: el asalto final de la clase capitalista sobre el proletariado.

Está naciendo una creciente proporción de niños de madres poco aptas para traer hijos al mundo y educarlos. Nacen de mujeres que se quedaron embarazadas por primera vez en la adolescencia de las clases sociales 4 y 5… Algunas son de inteligencia baja y la mayoría tiene poco estudios […]. El equilibrio de nuestra población, nuestra reserva humana, está en peligro (1).

Esto lo dijo Keith Joseph en octubre de 1974. Era el líder de los tories ingleses y fue apodado el “monje loco”, mentor de Margaret Tatcher. Y las recetas económicas se repiten. Tatcher propició que las viviendas sociales, famosas en toda Inglaterra tras las segunda guerra mundial por proporcionar vivienda digna y segura a millones de trabajadores, se convirtieran en un arma arrojadiza contra la clase trabajadora durante principios de los años 80. Los pasos fueron los siguientes: I) cualquier inquilino de una vivienda social podría pedir una hipoteca a interés variable para ser propietario de la vivienda social, II) impedir, por ley, que los ayuntamiento pudieran construir más vivienda social, restringiendo el mercado y III) multiplicar por 6 los alquileres de las viviendas sociales, de 80 libras/semana a 420 libras/semana (2). En los años de la presente crisis económica se están privatizando las pensiones siguiendo el mismo patrón: I) Cualquier persona puede hacerse un plan de pensiones privado, II) se incentiva fiscalmente la posesión de un plan de pensiones privado, mientras se restrasa la edad de jubilación y se limita el crecimiento de la cuantía de las pensiones, haciendo que efectivamente pierdan poder adquisitivo. III) se está produciendo un expolio del fondo público que garantiza que esas pensiones puedan pagarse; la conocida como Hucha de las pensiones (3).

La clase es un concepto comunista. Agrupa a las personas en bloques y las enfrenta entre sí. […] La moral es personal. No existe la conciencia colectiva, la consideración colectiva o la libertad colectiva. Hablar de justicia social, de responsabilidad social o de un nuevo orden puede que sea fácil y nos haga sentir bien, pero no nos exime a cada uno de nosotros de responsabilidad personal. […] No existe una cosa llamada sociedad. Hay hombres y mujeres individuales, y hay familias (4).

Margaret Tatcher decía esto en 1992. Interesa destruir a la clase trabajadora haciéndole creer que no existe; que no tiene intereses comunes y, sobre todo, que haga lo que haga, aunque se una con todas sus fuerzas, no hay otra alternativa. Pero absolutamente toda su ideología está basada en una falacia tras otra. Pongamos como ejemplo esta cita de Tatcher. “La clase es un concepto comunista. Agrupa a las personas en bloques y las enfrenta entre sí.” Semejante afirmación tan surrealista no es propio de alguien que se decía a sí misma como “culta y altamente formada”. Es como afirmar que el concepto de especie biológica es especista porque agrupa a los seres vivos en bloques. Pues es que la realidad no es un continum, sino que existen entidades discretas distinguibles unas de las otros porque se diferencian en ciertas cualidades: puedes ser morfológicas y/o genéticas, como las especies, o pueden ser socioeconómicas, como las clases sociales ¿O es que alguien que no controla cómo se rige su trabajo y cede toda su producción a otro es igual a quien recibe ese trabajo y disfruta de las rentas? Obviamente faltar a la verdad sale muy barato.

No existe la conciencia colectiva, la consideración colectiva o la libertad colectiva”. En pleno apogeo del individualismo neoliberal se podían decir estas cosas y quedarse tan ancho sin que nadie dijera: “pero escuche, ¿Acaso usted sabe que si no fuera por la conciencia colectiva, la consideración colectiva y la liberad colectiva, no estaríamos aquí como especie? ¿No sabe usted nada de cómo se produjo la migración desde nuestro orígenes africanos, hasta el frío continente Euroasiático? Afortunadamente, una afirmación como esta, hoy en día no quedaría sin respuesta (5).

No existe una cosa llamada sociedad. Hay hombres y mujeres individuales, y hay familias”. Claro que no, y como no existe la sociedad, no tengo por qué pensar en que a ti te vaya bien, si a mi me va bien, pero si razonamos hasta el final, deberíamos ignorar esa ley que impide que yo acabe con tu vida. Al fin y al cabo solo hay hombres y mujeres individuales, y si me perjudicas, ¿Por qué tendría que respetar tu vida? Como vemos, el razonamiento es absurdo. El individualismo neoliberal es absurdo. La economía neoliberal es absurda, salvo que pertenezcas a una élite. Y, por tanto, si lo absurdo sigue y nos perjudica cada vez más ¿Seremos capaces de contrarrestarlos con lógica?

REFERENCIAS
  1. Joseph, Keith (1974) citado por Owen, J. (2013) en “Chavs: la demonización de la clase obrera.” Capitán Swing, (pp. 65-66).
  2. Owen, J. (2013), “Chavs: la demonización de la clase obrera.” Capitán Swing, (varios capítulos).
  3. Aguilar, Ana Requena (2016), El Gobierno saca otros 9.500 millones de euros del fondo de reserva de las pensiones. Eldiario.es (2/12/2016).
  4. Margaret Tatcher (1992), “Don’t undo my work”, Newsweek, 27 de abril de 1992, citado por Owen, J. (2013) en “Chavs: la demonización de la clase obrera.” Capitán Swing, (pp. 65-66).
  5. Wilson, E. O. (2012). La conquista social de la tierra. Debate.

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