domingo, 27 de noviembre de 2016

CRÍTICA DE: "El lenguaje de los Animales"

LA BIOLOGÍA DEL COMPORTAMIENTO INTENTA LA HEGEMONÍA SOBRE LA SOCIEDAD
 
Título: El Lenguaje de los Animales
Autores: Stephen Hart
Editorial: Alianza
167 páginas


El biólogo Stephen Hart nos ofrece en este pequeño libro, una completa visión de la comunicación en el mundo anima. Desde el tipo de comunicación más sencilla (definida por el método que utiliza), como aquella que se produce sin aparatos fonadores y que utiliza una serie de sonidos especializados a partir de estructuras corporales poco especializadas, hasta la comunicación más complicada que va más allá de la mera transmisión de información.

Lo que deja bien claro Hart es que en los años noventa se produjo un cambio de paradigma en cuanto a la interpretación y análisis de la comunicación animal: este nuevo paradigma interpreta que la comunicación se produce solo cuando hay transmisión de información (emisión y recepción), independientemente de cómo sea procesada y, si existe comunicación, su única razón de ser es su utilidad, es decir, ha de conferir un beneficio evolutivo, sino la comunicación no existiría. De esta forma son interpretados todos los ejemplos que aporta el autor. En otras palabras, el nuevo paradigma no es más que una revisión, bajo el prisma neodarwinista y concretamente, bajo el primas de la sociobiología, de la comunicación animal.

Pese a ser una obra relativamente desfasada (ya han pasado 20 años desde su publicación), es un valioso documento que prueba el debate de la época sobre el tema. Por ejemplo: Kumbaugh, Savage y Sevcik, entre otros muchos primatólogos y antropólogos, proponían que, al menos, los grandes simios (chimpancé y bonobo sobre todo) son, o serían, capaces con el adecuado entrenamiento, de asimilar un verdadero Lenguaje (con mayúscula), es decir, que serían capaces de captar ordenaciones sintácticas, conceptos, etc., o en otras palabras, tendrían la capacidad de construir estructuras cerebrales similares a las que operan en el cerebro humano durante el habla (son capaces de aprender palabras y realizar oraciones muy sencillas; también son capaces de ellos ciertas aves tropicales). Por su parte, Terrace, un primatólogo que, pese a ser en un primer momento defensor de esta idea, pensó que ¿Qué beneficio evolutivo podría tener esto? ¿Usan los grandes simios esto en la naturaleza? Entonces, ¿Por qué debería de existir? Y se dedicó el resto de su vida a destruir la posición de sus compañeros. Lo consiguió en un primer momento gracias a un sano escepticismo que, por otro lado, no tenía en cuenta la dificultad que entraña demostrar la creación sintáctica en grandes simios, pero como cuenta en el libro Hart, Kiti, una cría de bonobo que creció durante los adiestramientos lingüísticos a su madre, parece estar desmontado todos los ataques de Terrace

¿Qué evidencias tenemos actualmente?

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